viernes, 1 de noviembre de 2013

ANÉCDOTAS

Nos agrade o no, vivimos en un mundo en el que la tecnología hace ya tiempo que juega un papel preponderante, inundándolo todo. Y no nos referimos únicamente a Internet, dependemos de la tecnología para viajar, para cuidar la salud, para comunicarnos, para el ocio, para la ciencia, para fabricar productos... A continuación, os presentamos algunas anécdotas que surgen en relación a este tema:

1. María, de 6 años, mira cómo su mamá prepara bizcochos en la cocina. “Fíjate cómo lo hago. También tendrás que prepararlos tú para tus hijos”, dice mamá. “¡Falta mucho!... Tendré que anotarlo en un papel...”, responde la hija. Pero duda y se corrige: “bueno, no es necesario, puedo escribir bizcochos de mamá en Google [pronunciado /gógle/] y algo saldrá.”

2. Una comida familiar transcurre sin gritos ni peleas. ¿Qué estarán haciendo los más pequeños? Con los postres regresan, contentos, con la cámara digital, y le dicen a su tío: “Mira, tío, hemos hecho un vídeo” y le muestran en la pantallita una secuencia encadenada de fotos en las que sus héroes favoritos se enzarzan en una lucha sideral… “Lo voy a colgar en YouTube”, dice el mayor, Daniel, de 11 años. El tío se queda atónito y les pregunta “¿Podré verlos?”. El mayor le contesta: “Tendrás que darte de alta. Te mandaré un email...” Por la noche le envió el vínculo, se inscribió en su espacio y paso a ser un miembro más de su comunidad virtual de videocreadores. Pocos días después llama la madre de Daniel al tío, para contarle que estaba indignada con la profesora de Daniel porque le ponía como deberes copiar literalmente a mano tres páginas del libro de texto de Educación para la Ciudadanía.

3. Reunión de alto nivel en el rectorado de la universidad. En plena y tensa discusión se escucha el estribillo de Could you be loved de Bob Marley. Un vicerrector, con corbata y traje, empieza a hurgar en el bolsillo mientras enrojece poco a poco… Saca su móvil y apretando reiteradamente las teclas consigue apagar la llamada. Pero a los cinco minutos empieza nuevamente el estribillo e interrumpe nuevamente la reunión. Completamente rojo, incapaz de parar la llamada, el vicerrector abre la tapa de atrás y saca la batería para desconectar el móvil. “Perdonen ustedes”, concluye, “…mi hijo lo reconfiguró anoche y no sé cómo funciona…”

4. Jorge, de 56 años, es el mejor ejemplo de alguien que sin ayuda no existe: "Pedí el codificado para ver el partido los domingos, pero ahora tengo dos controles remoto y no tengo idea qué apretar. Si un domingo no está mi hijo, me quedo sin verlo", cuenta. Y tiene anécdotas para todo: "Con el aire acondicionado es peor, porque encima el control remoto está en inglés. Yo no distingo cuál tira frío y cuál tira calor".

5. Puri, de 46 años. "Mis hijos me regalaron un móvil para el Día de la Madre. Está bárbaro, pero siento que justo que estaba aprendieron a usar el anterior, tengo que empezar de cero otra vez. Me quisieron modernizar, pero me complicaron la vida", admite.


Son sólo unos ejemplos reveladores de un cambio cotidiano, cultural y profundo que está ocurriendo ante nuestros ojos, quizá sin que le prestemos todo el interés que merece o sin que nos percatemos de su importancia. Hoy en día, los más jóvenes están aprendiendo de manera informal, fuera de la escuela, por su cuenta, un conjunto de habilidades y técnicas de acceso, manipulación y circulación de la información, que muchos padres y madres, maestros y adultos ignoran. Lo que ha provocado todo este revuelo son las TIC pero está claro que los protagonistas más importantes somos las personas. Mientras que los adultos (inmigrantes digitales) sienten la exigencia de un nuevo esfuerzo de aprendizaje con cada cambio tecnológico, siendo muchos los que dependen de los más jóvenes para incluirse en el mundo tecnológico; los más jóvenes (nativos digitales), como por ensayo y error, accionan los comandos hasta descubrir cuál es el adecuado.
Jose, Súe, Leti, Natalia y Sara

No hay comentarios:

Publicar un comentario